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quadro

OVO/VÔO . 72,2X107,5 cm .Técnica mista s/ madeira . 2016. Maria João Worm.

Registo de uma passagem que atravessa o tempo da insónia usando as palavras como reflexão e passatempo.

Nesse silêncio, com o corpo deitado, aparentemente quieto, aparecem imagens que procuram o seu significado.

E se as palavras forem desenhos inscritos dentro das formas que designam?

Exposição de pintura patente na Galeria Monumental de 9 de Abril a 14 de Maio de 2016.

Campo dos Mártires da Pátria, 101 Lisboa. De terça a sábado, das 15.00h às 19.30h (excepto feriados).

A exposição é acompanhada por um catálogo de 36 páginas  com o registo de todas as obras expostas , complementado  na última página interior com um texto.

No catálogo apresentam-se montagens “virtuais” feitas a partir da sobreposição de pinturas* que, nesta exposição,  se encontram formando um par.

Disponível neste link.

Catálogo 1

 

Catálogo 2

 

Catálogo 3

* Pinturas em acrílico conversando com o que ficou à espera, vindo de outras exposições.

 

 

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Hugo Gola 1

Hugo Gola (Santa Fe, Argentina, 1927- Buenos Aires, 2015). Entre sus libros de poemas se cuentan Jugar con fuego. Poemas 1956-1984 (Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina), Filtraciones (México, Universidad Iberoamericana, 1996), Filtraciones. Poemas reunidos (México: FCE, 2004), Retomas (México: Aldvs, 2010) y Resonancias renuentes (Buenos Aires: En Danza, 2011). También ha publicado Prosas (Córdoba, Argentina: Alción, 2007), y las antologías El poeta y su trabajo II, III Y IV (Universidad Autónoma de Puebla), Antología de literatura para jóvenes (México, Universidad Iberoamericana). Además de las revistas Poesía y poética (1990-1999) y El poeta y su trabajo (2000-2010).

Es muy significativo observar que ya en 1983, cuando a Hugo Gola le ofrecieron en la UAP la preparación del segundo número de la colección “El poeta y su trabajo”, publicara el texto Hay que mirar la vida con los ojos de la infancia de Henri Matisse, al lado de las reflexiones (y de una muestra breve de poemas), de siete poetas fundamentales para la poesía lírica del siglo XX (1). Podría haber puesto, en lugar del texto de Matisse, un ensayo de otro poeta. Sin embargo Gola  publicó a Matisse porque en las palabras de este artista se encuentra una visión y concreción, un tono de experiencia exactamente igual a la de los poetas publicados en esa ocasión, tono que suele ser más convincente que mil demostraciones, como dice Gola en la presentación de aquella primera revista ya legendaria. Cuando en 1990 comenzó el proyecto editorial Poesía y poética en la UIA, en el primer número publicó imágenes de la obra del escultor Adolfo Riestra, muerto prematuramente en 1989,  a los 42 años. Hugo escribió una nota sobre Riestra y su obra:

Singular conjunto, ciertamente, de homogénea calidad y donde sin esfuerzo se distingue un modo único de vincularse con el pasado indígena a través de las formas más avanzadas del lenguaje plástico contemporáneo… (2) Y después escribe algo fundamental: Una gran obra no sólo es en sí misma; es, además, un sustento para las obras nuevas que vendrán.

Matisse

Polynésie, la mer. Henri Matisse, 1946.

En el segundo número de Poesía y poética publicó el texto Vórtice de Henri Gaudier-Brzeska (junto con imágenes de su obra), un texto complejo, condensado, de un conocimiento muy agudo y objetivo de los elementos plásticos en la escultura, que sintetiza, en cuatro páginas, todo el desarrollo de la escultura desde el paleolítico hasta la primera parte del siglo XX, (visión que aún es vigente). Junto al texto de Breszka, el texto de Pound (gran amigo de Gaudier), Gaudier: Post Scriptum 1934.

En el tercer número, Gola selecciona, traduce y publica fragmentos del pintor Bram Van Velde. El descubrimiento de este pintor fue fundamental para él: a parte del interés que le despertó su obra pictórica, Gola encontró en el pensamiento de este pintor una visión del mundo con la cual comulgó, a tal grado, que tradujo el libro Conversaciones con Bram van Velde de Charles Juliet. En el prólogo del libro, Hugo escribe:

No hay receta válida para la pintura, como no la hay para la escritura, ni para la vida. Bram van Velde lo sabe y entonces, lo que nos propone, día tras día, es la fidelidad absoluta consigo mismo, la práctica del riesgo total, el rechazo del mundo, el tanteo en la oscuridad. Tal vez si uno consigue vivir apegado a estas negaciones vislumbre un espacio de libertad en este tiempo de sumisión, un refugio humano resistente ante la amenaza de naufragio universal.

Esta cita hermana, emparenta, a Gola con Bram van Velde y a través de éste, con Samuel Beckett (3). En muchas ocasiones (entrevistas y diálogos), Hugo siempre ha afirmado que ser artista es mucho más que escribir bien o pintar bien: ser artista es ser alguien trabajando desde una necesidad profunda más allá de toda inteligencia y habilidad con el lenguaje, alguien que tiene que hacer caso omiso de modas, que tiene que dejar de mirar al exterior para mirar al interior; alguien a quien no le importe dejar de escribir o de pintar meses o aun años enteros, si no tiene un impulso interior ineludible, una experiencia poética que impulse la necesidad de crear.

Hugo Gola 2

En Argentina, Hugo ya había tenido relación con pintores (y escultores, cineastas y fotógrafos). Entre otros con Juan Grela (el cual realizó el dibujo de la portada de su primer libro de poemas, dibujo que, tanto en lo formal como en las imágenes, tiene que ver mucho con la poética de Gola de aquel tiempo), Hugo Padeletti, Fernando Espino, Hermenegildo Lucero, Adolfo Nigro, entre otros. De Fernando Espino, gestionó para que se publicara en la Editorial Artes de México La trama bajo las apariencias, con textos de Juan José Saer, Hugo Padeletti y del mismo Gola, textos que dan luz en dos direcciones: nos hablan tanto de la visión pictórica y de la personalidad de Espino, como de los pensamientos de estos escritores sobre la pintura en relación con la ética que debería poseer un artista (4).

Hugo publicó (y tradujo también), tanto en Poesía y poética como en El poeta y su trabajo, la obra de muchos artistas, mexicanos o extranjeros. En su obra poética, en varias ocasiones, toma a pintores como pretexto para hablar de otras cosas. Ahí tenemos, por ejemplo, los poemas donde nombra a Hokusai y a Morandi, en dos ocasiones. O en poemas donde toma el acto de pintar para hacer una analogía con el acto de escribir:

un trazo apenas/ breve y fugaz/ un soplo…

pintar/ los objetos/ su presencia/ erguida/ su forma huidiza…

una mancha/ azul/ sobre fondo/ blanco/ y ahora/ una mancha negra/ cruza / rápida/ el

cielo/ agita el espacio…

un trazo/ un trozo/ un tono/ un toque/ un punto/ que vibra/ una línea que vuela/ una

mancha…

La poesía de Gola está poblada de objetos que son sugeridos o dejan su huella en el sendero que trazan en la página.  (Sus versos, tipográficamente, juegan, pueblan el espacio de la página, lo hacen vibrar y vivir, como en la pintura).

Le pregunté a Hugo hace algún tiempo, por qué no había pintado si tanto amaba la pintura. Me contestó que sentía que “Su vocación (de poeta) se había definido desde la adolescencia”, y que, en un momento dado, en Argentina, pensó “que pintar era más sencillo que escribir”, pero que, cuando trató de hacerlo, se dio cuenta que pintar era “tan difícil como escribir”, algo que le hizo “respetar y valorar aún más, la pintura”.

Balthus

El Fruto de Ouro. Balthus, 1956.

Otros dos artistas que le despertaron gran entusiasmo fueron los cineastas y fotógrafos Abbas Kiarostami y Raymond Depardon. Con el último, Hugo sentía que lo emparentaba el origen campesino. Del primero, le entusiasmaba los mínimos recursos materiales que utilizaba para crear obras profundas de una aparente sencillez (esta última cualidad la encontramos en su propia poesía).

En la presentación del libro Las vueltas del Río: Juan L. Ortiz/ Juan José Saer (en mayo de 2010), Hugo habló de la gran importancia que tuvo para él leer las Memorias de Balthus,  libro en el cual encontró un eco de su propia visión espiritual sobre lo que para él es el arte:

Yo ahora he estado bastante enfermo en estos últimos quince o veinte días y  tenía mucha dificultad de encontrar un libro que me produjera una satisfacción profunda y, en medio de toda la revisión que hice a mano, encontré un libro de un pintor, que yo aprecio mucho, Balthus, que son sus Memorias, escritas, digamos, de una manera que a uno le produce un efecto profundo y permanente, en el sentido en que Balthus no habla de cosas distantes… habla de su propia vida, habla de la dificultad que tuvo para vivir, que tuvo para vivir en Francia, que tuvo en la relación con Rilke (que fue alguien que lo acompañó desde el principio, que le ayudó a descubrir su verdadera vocación de pintor.) Esa misma situación que he vivido yo personalmente. Es decir, me he puesto a leer a autores que yo aprecio mucho, por ejemplo a Dickens y he intentado leer a un escritor que valoro mucho, a Simenon, y me he puesto a leer a diversos autores, pero ninguno me produjo lo que me produjo al leer las Memorias de Balthus, porque la sensación de que estaba cavando en su propia vida, realmente me pareció de una dimensión altamente religiosa, que para mí es algo que no es peyorativo, sino de una dimensión de profundidad de la que habla permanentemente Balthus.

Para finalizar esta nota debo decir que el color (y la luz que de éste se desprende), es un protagonista constante en la poesía de Hugo Gola, un color que está unido a las cosas (a árboles, nubes, atardeceres, cielos…), color que define las cosas para, al nombrarlas, crear imágenes poéticas precisas. Por último, Gola compara a los colores en la pintura con las palabras del poema en la página:

…escribir/ palabras luminosas/ hundir las vibraciones/ de la luz/ amarillo/ sube y baja/ de

las hojas/ yace en el campo/ otoño/ invierno/ bandadas altas…

La pintura, de este modo, se entremezcla, de manera sutil, en la poesía de Gola, un tipo de pintura sobria, tendiendo a lo mínimo, como lo son los versos que compone.

Luis Verdejo


Notas:

(1) Poetas que integran tal revista: Seferis, Olson, Levertov, Wallace Stevens, W.C. Williams, Juan L Ortiz, Augusto de Campos, Rainer María Rilke.

(2) Idea muy importante para Gola, porque seguramente vio en Riestra un reflejo de lo que Rulfo realizó en literatura (algo que continuamente mencionaba en sus clases de Poesía Latinoamericana en la UIA, en conversaciones  y entrevistas): que Rulfo había tomado el lenguaje popular, asentado en una base de pasado indígena, y lo había trabajado con las formas más avanzadas del lenguaje literario.

(3) Habría que preguntarse cuánto del pensamiento y del proceso de creación de Samuel Beckett tiene que ver con el de  Bram Van Velde, su gran amigo.  para mirar al interior; alguien a quien no le importe dejar de escribir o de pintar meses o aun años enteros, si no tiene un impulso interior ineludible, una experiencia poética que impulse la necesidad de crear.

(4) Hugo escribió también un texto muy interesante sobre la pintura de Hugo Padeletti, en el que se detiene en la confluencia, afortunada, que se da entre algunos poetas-pintores, en los cuales, sus obras pictóricas y poéticas son tan sólidas en las dos disciplinas artísticas: por ejemplo en Michaux, Klee, Schwitters y el mismo Padeletti. (De estos artistas Hugo también publicó poemas en diversos números de la revista Poesía y poética.) Texto escrito en: Padeletti, Hugo, Dibujos y poemas 1950-1965, Editorial Áncora. Buenos Aries, 2004.

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Desde el momento en que Cézanne abstrae en sus paisajes color sobre color para crear figuras, me parece que la pintura occidental ha trabajado el color como protagonista sobre el plano.
Hay que señalar que la abstracción geométrica que desarrollaron Mondrian, Kandinsky, Klee, Braque, entre otros, no fueron precursores de ella. Los mándalas hinduistas, como el Sri Yantra, poseen desde hace varios milenios el uso del no-color, el negro y el blanco, como deseaba
Mondrian, para diseñar el plano cromático y geométricamente con una intención metafísica.
El rectángulo de color irá transformándose desde Mondrian pasando por el constructivismo de Torres-García. En Klee estos re-cuadros coloridos (que él llamaba “magic squares”), son utilizados como motivos una y otra vez.
Ya que tanto los mándalas como el arte contemporáneo son lenguajes, nos ilustran sobre la significación que estos pintores han dado a la geometría y al color.
C.G. Jung veía que los mándalas eran una ilustración del desarrollo de la personalidad, donde el centro del mándala era el Sí Mismo. El color es, me parece, el Sí Mismo de los cuadros antes dichos, y de Verdejo en el desarrollo de la personalidad pictórica – http://luisverdejo.carbonmade.com/
La figura desdibujada de una botella, o la aparición de manchas cruzadas por líneas claras y chuecas, parece que insisten en quitarle carga significativa a lo figurativo.

La menstruacion de las muchachas saturaba el verano azul
(Homenaje a Herberto Helder). Acrilico sobre papel, 2011

Modigliani trabajó sus esculturas retorcidas pero poseían cierta elegancia alongada; en las de Verdejo, como en “Un día vendrán los pájaros multicolores”, el espacio escultórico insiste en esa desfiguración, dándole carga al equilibrio de la composición, a la relación de los elementos escultóricos.
Alguna vez me comentó Verdejo que una paleta de color personal era algo difícil de obtener, y lo comentó a sazón de una pared que me hizo mirar, en la que había diferentes tonos de color magenta debido a las múltiples pintadas que accidentalmente había llevado con los años. La paleta de color de Verdejo es (y será) el difícil logro que ha obtenido.
En sus cuadros respiran los solares baldíos de Tijuana, sus colinas semidesérticas, con tonos de trigo maduro, y arcillas; pero también el azul de los cielos de Baja California cuando el estío no deja que una nube se pare. Cielo, mar y tierra son monócromos con matices. Tierra es revuelta como un lote baldío con pedazos de piedras, madero y yerbas, tal vez una silla abandonada, o una botella luzcan por ahí. Cielo son esos azules cálidos y deslumbrantes como en el cuadro A arte povera – el arte pobre.
Como mencioné arriba, hay una continuidad en los protagonistas del arte del siglo XX y XXI occidental. Considero que esa exploración del color sigue fructificando en los cuadros de Verdejo tanto como en un aprendizaje de los maestros de la pintura, tanto como dentro de la estructura teórica de su obra, por ejemplo, en sus Homenajes a Torres-García, Homenaje a M. Goeritz y a Motherwell con el uso que Verdejo da del concepto “Homenaje”.
Hay mucho que analizar en la obra de Verdejo como la presencia del humor, la poesía, la narración, la fealdad, la mujer, la armonía, la búsqueda del Sí Mismo, pero siempre será el modo en que se transforman esas temáticas en elementos pictóricos, en parte de esa su línea chueca, lo que primero hay que ver en ella.

Texto: Bruno Madrazo Arjona

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                AVENIDA ILHA DA MADEIRA  1400-203 LISBOA.

                TEL. 213041160. E-MAIL: mnetnologia@imc.ip.pt

Acessos: o museu, no Restelo, dispõe de estacionamento para automóvel e a paragem dos autocarros 28 e 32 é mesmo à porta.

 António Peralta foi um artista, lá para os lados de Santarém, que trabalhava no meio rural, concertava alfaias, eixos de rodas, etc, que, sem o conhecimento dos familiares, criava simultaneamente magnificas pinturas/esculturas que vinha por à venda em algumas lojas de Lisboa.

As suas obras, suscitaram a curiosidade de algumas pessoas que frequentavam os estabelecimentos onde ele punha as suas peças à venda. O circuito de coleccionadores, restrito e socialmente em contacto, integrava pessoas do meio das artes lisboeta que reconheceram a qualidade singular destas peças. Assim, passados vários anos, conseguiu-se reunir um número significativo de obras impressionantes que vale a pena não deixar de ver.

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Desértico (Valle de Guadalupe). Acrílico. 65 x 101 cm. 2007

 A cidade do México é como um imenso asfalto de onde emergem porosos edifícios nus de cimento quente ao sol, imersa numa espessa névoa de intensa poluição; acalentando no seu seio obscuro milhares de vidas imaculadas de sonhos perdidos fora do alcatrão. Alimentado pela generosidade processual do estado mexicano, pude completar uma estadia de seis meses nessa inquietante cidade por duas vezes, em anos distintos. Foi na primeira dessas ocasiões que conheci o Luís Verdejo, vizinho próximo que cumprimentava, pela janela, de manhã cedo, ao nível do primeiro andar separados por um estreito beco, no bairro de Tizapán.

Pájaro – Braque. Cerâmica. 15 x 31 cm. 2005

Elegía por Marilyn Monroe. Acrílico. 40 x 38 cm. 2008

 Cedo fomos estreitando a nossa amizade que se partilhava no café Solo Dios, dando-nos a conhecer como companheiros de caminho, aqueles que moldam com as próprias mãos as expressões que evocam através do desenho, a pintura e, no caso do Luís, a cerâmica e a escultura. Construímos uma ponte de afectos, uma passagem impregnada de pequenas sabedorias e de fortes momentos partilháveis; complementada pelas imagens que construíamos, partilhando de visões e linguagens. Nesse ano, quando estava prestes a regressar, o Luís expunha pintura novamente, ao fim de uns oito anos de interregno. A sua casa fica na rua Rio Chico, situando-se dentro de um pátio circundado por várias habitações. Numa delas encontra-se o atelier de cerâmica e escultura que, entre outros artistas, é partilhado com o seu mestre e amigo Javier del Cueto, com quem tive o prazer de conviver. Não só nessa altura mas aquando da sua visita a Lisboa, no ano seguinte.

Bicicleta. Acrílico. 65 x 101 cm. 2008

Pájaro. Ferro. 17 x 33 cm. 2007

 Assim sendo, não foi com estranheza que quando regressei, para mais uma temporada de trabalho, à cidade do México, tivesse alugado um pequeno apartamento no referido pátio de Tizapán. Desta feita, usufruindo de uma maior proximidade com o Luís e o Javier; curiosamente uma vez mais durante o período densamente mutável da estação das chuvas. Luís Verdejo nasceu em Tijuana em 1967, magro e de um olhar vivamente cristalino e generoso, estudou literatura Latino americana. Vendo-o sair de bicicleta para comprar folhas de papel na loja ali ao lado, na avenida Insurgentes, facilmente se imagina o empenho sentido e concentrado, ao mesmo tempo atravessado por uma leveza emocional que tende para o profundamente simples. Dessa forma deve ter participado nos diversos ateliers que frequentou, de pintura e escultura, antes de trabalhar no atelier de Tizapán com o escultor Javier del Cueto.

Compenetración. Cerâmica. 22 x 35 cm. 2007

 As nossas casas são rectângulos medianos, com uma pequena casa de banho. Em cima, na casa do Luís, sentamos em pequenos bancos de madeira bebendo mezcal enquanto ouvimos Clandestino de Manu Chao. A tarde cai pesada sobre a nossa fragrância de amizade e um telefonema amoroso leva-o a descer as escadas para alcançar o telefone comum, que se encontra perto da entrada da minha casa. O mezcal tolda-me com a força de uma serena embriaguez, enquanto admiro, uma vez mais, o impressionante retrato que o Luís pintou do seu pai; ao lado da ampla janela que dá para o interior verdejante do pátio. Uns meses depois, nesse mesmo sítio, diante uma frondosa figueira, ele sentava-se à janela lendo poesia em voz alta; enquanto em baixo eu finalizava uma prancha, a preto e branco, de uma novela gráfica inspirada por sonhos indígenas de nagualismo, sabedorias ocultas… A voz do Luís entoava síncope como uma declamação corânica e no seu momento hipnótico pouco interessava se a percepção das palavras era clara, pois apenas se ouvia o seu sentido imaterial.

Borboleta para Marilyn Monroe. 43 x 57 cm. 2008

 Sempre achei a pintura do Luís desconcertante na sua liberdade visceral. Talvez por ser um poeta. Eu diria, sem qualquer malícia, um poeta camponês. Um escultor de forças e formas primordiais. Hierático na sua visão, sendo nos seus melhores momentos profundo e comovedor, remetendo nessas alturas para as estranhas formas de arames tensos do pintor Rufino Tamayo, enquanto o tempo passa… e lê poesia da sua janela. Talvez que num próximo encontro possamos ir a San Luís Potosi e aí tomarmos peiote no deserto, longe das entranhas da mega cidade repleta de aromas de borracha e incensos vulcânicos. Pouco importa, o seu sorriso é franco e genuíno, como os seus gestos expressivamente decididos…, como os seus desenhos.

Las no cosas. Dibujo/bolígrafo. 15 x 33 cm. 2008

 Textofilia e O Poeta e o seu Trabalho são revistas, entre outras, que receberam as suas palavras. Actualmente tira o Mestrado em Artes Visuais na Academia de San Carlos e, não só este post é um momento de partilha dos seus trabalhos, ou de uma muito breve memória afectuosa; assim como é uma passagem dessa ponte por nós construída e que também tem a sua expressão num dos primeiros poemas que ele escreveu em português.

Esperaremos hasta que caigan algunas hojas muertas esparcidas por el jardín1

Esperaremos hasta que lleguen los pájaros multicolores. Alambre, papel. 2008

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